23 jul. 2009

Algo de rio y ... esperando por el bonito

Cada vez necesito mas variar y hacer algo diferente que me saque de lo rutinario, serán los años?... no lo sé, pero insistir mucho con una modalidad de pesca, aunque sea muy fructífera, se me hace monótono y entonces prefiero cambiar a algo distinto para después retomarlo con mas ganas mas adelante.

Siempre me ocurrió algo similar con mis dos grandes aficiones : la caza y la pesca, ambas perfectamente repartidas a lo largo del año ya que cuando una de ellas se acaba, empieza la otra lo que hace que la ilusión por lo que estas practicando está siempre en alza.
Cazar la perdiz en alta montaña o la becada, siempre con perro de muestra y la pesca deportiva tanto de río como de mar desde embarcación han sido y siguen siendo un referente en mi vida, una vida sana siempre en contacto con la naturaleza y que esta me ha recompensado con creces. Tengo buena salud y aunque los años van pasando y ya no se tiene el poderío físico de los 20 o 30 años, ganas en experiencia, disfrutas mas de todo lo que te gusta y valoras mas los detalles de lo que te rodea y que antes te pasaban desapercibidos.

Estos meses atrás me he divertido mucho con los grandes abadejos a jigging, una especialidad que me encanta pero que pensé que había llegado a un punto que lo mejor era dejarla un tiempo en stand-bay para así evitar la monotonía que ya estaba empezando a sentir.

Llevo algo mas de un mes pescando en el río ya que este año en Asturias los reos (trucha que emigra al mar y regresa al río) son muy abundantes y de buen tamaño especialmente en el Narcea que es el río que mas frecuento. No se puede decir lo mismo de la temporada de salmón cuya situación actual es preocupante y ya se habla de medidas excepcionales para la próxima temporada.


Esas dos ó tres horas pescando a mosca a la caída de la tarde a poco mas de 30 minutos de mi casa, o un buen madrugón (cada vez me gustan menos), merecen la pena por la tranquilidad y sosiego que te trasmite el río y especialmente por la emoción que dan esos bravos ejemplares con sus saltos y arrancadas, todo un placer.

Estas salidas fluviales y algún rececho al corzo en mi coto de caza de la querida montaña zamorana de Sanabria me han servido para cargar un poco las pilas de la pesca en el mar y ya tengo otra vez ganar de darle al "jigging" y como no a la pesca de altura, ya que el "bonito" lo tenemos casi a tiro.
Esta semana estuve preparando el barco para esta pesca y en breve haremos la primera salida, esperemos que cambie la tónica de estos dos últimos años, especialmente el pasado que ha sido el peor que se recuerda.
Ilusión mucha, ya veremos.